más cierto es que, el asedio de quien no lo deseo me desespera,
pues de quien de verdad deseo el asedio,
ni se da cuenta de mi existencia,
y a quien no deseo, su asedio llega a mis barreras
sin lograr él tener algo de mi, sin lograr yo tener algo de él.
Siempre pasa ¿a poco no?
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